Treinta Denarios de Plata: Piñera Designó a Judas Rojas en el Directorio de Aguas Andinas

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Que la traición paga, se sabe desde los tiempos de los 30 denarios de plata a Judas Iscariote. Pero a veces lo hace maneras inesperadas.

Es el caso del renegado asumido, Mauricio Rojas, alias el breve -o si se prefiere, el brevas-, propuesto por el Gobierno a un sillón del directorio de Aguas Andinas; sin que de ello no conozca ni en las resacas.

Ocho meses y cuatro días alcanzó a estar sin pega el patético Mauricio Rojas, después de que renunciara al Ministerio de las Culturas, tres días después de asumir.



Hoy, su amigo Piñera lo propuso como director independiente suplente de Aguas Andinas, cargo que, si logra mantener, le reportará $22 millones por año, sin que tenga que moverse del escritorio.

De esa guisa, el autoreconocido converso de su pretendida militancia en el MIR, dio un nuevo paso hacia su encumbramiento a la oligarquía, un poco a la Julian Sorel, después de desempeñar un cargo de asesor del segundo piso, ascender a guionista de los discursos de Piñera, y conquistar el Valhalla del Ministro de Cultura, ordalía que le duró nada más que tres días, debido a torpes, inoportunas y odiosas declaraciones sobre el Museo de la Memoria, al que calificó de montaje, en su libro “Dialogo de conversos 2”, escrito en conjunto con el canciller Roberto Ampuero, quién hasta la fecha disfruta de las ácidas mieles de la traición.



Luego de traumática salida del gabinete, Rojas se refugió en la Fundación Para el Progreso, un «think tank» liberal, del cual es “senior fellow”.

En un delirio paroxístico, escribió un libro sobre ese episodio, denominado “94 horas: Crónica de una infamia”, que toma 133 páginas en narrar «la crónica de una infamia, de una persecución sin cuartel, de una turba enfurecida que se lanza a una cacería de un ser humano demonizado, al cual se le puede hacer y decir cualquier cosa».

«Lo vivido entre el sábado 11 y el domingo 12 de agosto de 2018 no tiene parangón en la historia del Chile democrático” explicó un infatuado Rojas, cuando presentó el libro.

En el prólogo, otro converso, pero con más fuelle literario, como Mario Vargas Llosa, apuntó con su recalcitrante demagogia:



«Su velocísimo paso por el Gobierno se debió a una impecable operación de descrédito y calumnias de una izquierda que yo creía, ingenuo de mí, reformada y democrática”.

El caso es que, en el período en que las empresas monopólicas renuevan sus directorios, el Gobierno, en nombre del Estado, a través del Sistema de Empresas Públicas, propuso a Mauricio Rojas, junto al renunciado ex intendente de La Araucanía, Luis Mayol, para el directorio de Aguas Andinas.

La propuesta del SEP se hace en representación de la CORFO, que es accionista y posee más del 1% de las acciones de de la sanitaria.

Mayol fue propuesto para el cargo de director independiente titular mientras que el ex ministro para ser director independiente suplente.

Esto deberá ser resuelto por la junta ordinaria de accionistas del próximo 23 de abril aunque es muy probable de que sean ratificados.

Era que no.

En la memoria 2018 de Aguas Andinas aparece que la remuneración del cargo de “director independiente titular” es de $22 millones, a lo que se suma un pago de $7 millones por sesión.



No están para nada claros los méritos de Rojas para desempeñar esas bien remuneradas responsabilidades, ni se sabe qué intereses representa.

Pero no serán los únicos denarios que percibira Rojas, como pago a pretéritas y futuras traiciones.

Fue designado a dedo como panelista del programa Estado Nacional, de TVN; prebenda que también comparte con Mayol, si bien todavía no debujta.

Lo habrán elegido pot lo hablador, poh.

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