Desquiciado y Millonario gasto de $2.294 millones en bombas lacrimógenas

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A través de la información entregada vía transparencia por Carabineros, se pudo conocer que desde 2011 a 2018, la institución ha gastado $2.294 millones en bombas lacrimógenas, utilizadas principalmente para reprimir manifestaciones de estudiantes y marchas convocadas en las calles.

En noviembre del año 2018 se lanzaron 1.010 artefactos en La Araucanía.


 

04 de Agosto de 2011/VALPARAISO
Con serios incidentes, cortes de transito y destrucción de mobiliario en Valparaíso, se enfrentaron estudiantes con fuerzas especiales de carabineros, por la marcha no autorizada que afecto a todo el País.
FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO

 

Durante 2014, el año en que debutó el segundo gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet Jeria se concentró un cuarto de la inversión de Carabineros en bombas lacrimógenas entre 2011 -año de la movilización estudiantil- y 2018, cuando se produjeron una serie de marchas en protesta por el crimen del joven mapuche Camilo Catrillanca Marín.




Constatado por la información entregada a la fuerza vía transparencia por la institución uniformada de Carabineros que utiliza los denominados “disuasivos químicos” en formato de cartuchos o granadas, en particular durante las manifestaciones y marchas convocadas en las calles, pero también en otras instancias como desalojos de universidades en toma y en el caso de Ercilla, en las horas posteriores a la muerte de Catrillanca. También es habitual el uso de gases en jornadas como las en que se conmemora el “día del joven combatiente”, en recuerdo de  los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, muertos por agente del estado el ’85.  Ese mismo día, fueron secuestrados Santiago Nattino, Manuel Guerrero y José Manuel Parada.




Los datos requeridos muestran que en 2014 se realizaron compras por US $737.196 en 44.951 cartuchos y US $126.498 en 4.362 granadas, lo que representa más del 25% del total de US $3.389.564 que se destinaron a este fin durante los 8 años consultados. Al tipo de cambio actual, implica más de $2.294 millones. En total, se adquirieron 169.841 pertrechos.

La distribución y uso por regiones del material entre 2011 y 2018, sin embargo, frente a este punto Carabineros denegó los antecedentes y consignó que “estos datos son parte integrante de los planes operativos llevados a cabo por la Institución”. En esta línea, se respondió que el organismo “se encuentra impedido de entregar cualquier información que permita de alguna forma precisar o inferir cuáles son sus planes de operación, incluyendo todas la materias que contengan, ya que estos tienen por objeto contribuir directamente a mejorar los procedimientos en cada servicio policial que se entrega a la comunidad y que incide en el cumplimiento de la misión institucional”.

También se solicitó de forma específica la utilización de gases lacrimógenos durante el mes de noviembre en las regiones Metropolitana y de La Araucanía, debido a las concentraciones de protestas por el homicidio de Catrillanca Marín; y en Valparaíso, dado los incidentes por el paro portuario. Esta información sí fue entregada. Ese mes en la capital se lanzaron 875 pertrechos; en La Araucanía, 1.010; y en el puerto, 103.



Efectos en sistema nervioso y aborto

El compuesto químico de este armamento es ortoclorobencilidenmalononitrilo, conocido popularmente como Gases CS que según se describe en el informe Advanced Chemical Weapons, de James M. Atkinson podría tener efectos abortivos. “Estudios del Gobierno Israelí indican que la exposición a CS puede resultar en aborto espontáneo o parto prematuro en mujeres embarazadas”.

Andrei Tchernitchin, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y experto en toxicología fue uno de los primeros en Chile en analizar el efecto de los gases lacrimógenos. En dictadura, cuenta, realizó un estudio en que extrajo sangre a alumnos expuestos a estas bombas e identificó que “el número de leucocitos eosinófilos, que estaban desgranulándose con mucha velocidad y que promueven respuestas estrogénicas en el útero. En esa época, supusimos que eso podría tener efectos de aborto o partos prematuros, que es lo que se ha descrito posteriormente en otras publicaciones científicas y denuncias”.

“Sobre lo que hay certeza, además de la irritación ocular y en el aparato respiratorio, es que provoca dolor y una excitación del sistema nervioso central que puede aumentar la agresividad, lo que podría explicar las trifulcas que se arman cuando se lanzan estas bombas”, recalca Tchernitchin.

El médico Enrique Paris, fundador del Centro de Información Toxicológica UC consigna que según la información de Micromedex Poisindex no hay reporte de efectos abortivos de los gases, pero sí existen antecedentes de una manifestación en el medio oriente donde se dice que se produjeron abortos espontáneos tras la exposición a este material”.

“Afectan al sistema respiratorio, generan una gran irritación de mucosa nasal y son muy dañinos para personas hiperreactivas que padecen asma o alergias respiratorias. Esas personas pueden verse afectadas e incluso necesitar oxígeno. Además, cuando hay una broncoconstricción severa, puede producirse una hipoxia por obstrucción y ahí se puede producir un fenómeno de irritación del sistema nervioso central”, agrega Paris.

Preocupación en el INDH

Consultados en la Fundación Paz Ciudadana respecto de si poseen información sobre el efecto disuasivo que se le atribuye a las lacrimógenas, manifestaron que no cuentan con datos para opinar sobre el tema.

Desde el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), el jefe de la Unidad Jurídico-Judicial, Rodrigo Bustos, aseveró que “de acuerdo a las observaciones de manifestaciones que ha hecho el INDH en los últimos años, en la mayoría de ellas se ha utilizado gases lacrimógenos, lo que es preocupante. Creemos que debe ceñirse a situaciones excepcionales que justifiquen evitar alteraciones graves al orden público y debe estar precedida de avisos formales, que den oportunidad a las personas de evacuar la zona sin provocar situaciones de pánico o estampidas, así como la prohibición internacional de utilizar gases lacrimógenos en espacios cerrados o frente a personas que no tienen una vía disponible de desconcentración o evacuación”.

Un tema que preocupa a la entidad, resalta Bustos, es la concentración de sustancias en vehículos lanzaaguas. “Los riesgos de la exposición a gases lacrimógenos han sido, según varias publicaciones, subestimados y se basan en datos epidemiológicos y mecanicistas humanos insuficientes. Los estudios indican, además, que el agua o la humedad aumentan fuertemente el efecto de las sustancias lacrimógenas. En este sentido, las observaciones del INDH registran sistemáticamente el rociado de agua previo a la diseminación del gas lacrimógeno”, plantea Bustos.

 

Fuente: LaT

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