
«El pueblo unido jamás será vencido» es una consigna y canción emblemática de la lucha social y política en América Latina, nacida en Chile en 1973. La frase comenzó como un grito de protesta en marchas y actos de apoyo al gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular, pero adquirió fuerza masiva cuando el grupo Quilapayún, con música de Sergio Ortega, la transformó en himno. Estrenada pocos meses antes del golpe de Estado del 11 de septiembre, la canción combinó un llamado a la unidad del pueblo con un espíritu combativo, convirtiéndose en símbolo de resistencia contra la dictadura y de la esperanza revolucionaria.
Tras el golpe militar, El pueblo unido jamás será vencido trascendió las fronteras de Chile, siendo interpretada en múltiples idiomas y adaptada por movimientos sociales de todo el mundo. Su mensaje simple, directo y poderoso la hizo perdurar como un canto universal contra la opresión, desde manifestaciones obreras en Europa hasta marchas estudiantiles y protestas contemporáneas en América Latina. Hoy sigue vigente como un símbolo de la fuerza colectiva y de la convicción de que la unión popular es capaz de enfrentar cualquier adversidad.
Acá, una de las mejores y emocionantes versiones, Sinfónica de Víctor Jara